En la agricultura sinérgica la tierra se mantiene salvaje, sin ararla ni arañarla .
Siguiendo los principios de la agricultura natural de Fukuoka no labramos la tierra. Este principio choca inmediatamente con el pensamiento tradicional por el cual " es necesario cavar en profundidad y voltear la tierra para oxigenarla y airearla.".

El conflicto tiene su lógica, si pensamos que los agricultores vienen arando la tierra desde los tiempos del Neolítico. Sin embargo, la idea revolucionaria, se basa en el hecho de que, la manera de trabajar de modo tradicional, hace daño al suelo y precipita la mineralización del humus al mezclar los gases atmosféricos con la materia orgánica. También afecta a los seres vivos subterráneos y a los microscópicos, que mueren por exceso de aire.
El laboreo impide que la materia orgánica (humus) se acumule en la tierra y, por tanto,elimina su acción benéfica en los cultivos.











