Tras un tiempo de parón en nuestro blog, hemos decidido volver a cultivar el huerto y ofreceros de nuevo entradas sobre nuestros aprendizajes y curiosidades.
Hoy queremos hablaros de la Tila, ya que hemos estado estos días recolectándola.
Según la mitología griega, una doncella llamada Filira dio a luz al centauro Quirón como fruto de sus amores con Saturno, quien había adoptado previamente la forma de un caballo. Al ver al monstruo que había engendrado, Filira rogó a los dioses que la alejaran de los mortales y éstos accedieron, convirtiéndola en un árbol, el tilo, capaz de devolver la paz al espíritu de los seres humanos.
Es conocida científicamente con el nombre de Tilia x vulgaris, la cual pertenece a la familiaTiliaceae. Su recolección se debe llevar a cabo sobretodo durante los meses de verano, momento en que comienza la época de floración. Y para disfrutar de sus principales propiedades, lo más aconsejable es secarla previamente a la sombra.

Además de estas propiedades, la tila también se utiliza contra los cólicos nefríticos y biliares. Para ello, se necesita la corteza del tilo, hirviendo 20 gramos en un litro de agua durante 10 minutos, y dejando reposar 15. Tomar este remedio a diario ayuda a expulsar los cálculos.
Las hojas del tilo usadas en cataplasma son muy buenas para aliviar quemaduras y llagas dolorosas.
Las flores de la tila se utilizan también para aumentar la sudoración corporal, debido a la actividad del ácido p-cumárico y la quercetina. Por ello se utiliza también para los reumas, resfriados, faringitis y gripes.